Reseña de Force Fest 2013

may17palacio

El Force Fest parece ser la edición DF del Hell and Heaven, para todos aquellos metropolitanos que no se animaron o no pudieron caerle a Guadalajara. Desde el momento en que se presentó la edición 2013 de este festival muchos comenzaron a creer en que era el escape perfecto para ver a Mötorhead y todos los pesos pesados que se pudiera traer de Guadalajara a la capital.

Un cartel de infierno y digo de infierno no por referirme a los nombres que lo armaban (Mötorhead, Anthrax, Testament, Suicidal Tendencies, etcétera) sino por el número. Siete bandas en un solo escenario parecía ser una prueba difícil para los fans del Metal. En ese momento no había tanto ruido, hasta que se anunció el lugar donde ocurriría el evento: el Palacio de los Deportes.

Si bien es un sitio que muchos conocen donde no habría pierde en rutas a casa, además de ser un recinto grande y bonito al Palacio se le conoce por sus “rebotes”. ¿Alguien recuerda a KISS en el 2010? Y sólo por mencionar. A menos que hubieran traído al equipo de Slayer (2012) o similar, muchas de las reseñas no hubieran caído en el tema del sonido pues resumiendo y siendo educados fue pésimo.

Sin embargo, mucha gente -me incluyo-, no habíamos tenido la oportunidad de haber presenciado en vivo a Lemmy, aspecto que detallaré espacios abajo.

Bien dice la abuela: lo que empieza mal acaba mal. Su servidor había tardado un poco en ingresar al recinto pero pareció que era de los primeros. Mucha gente pasaba en la puerta de los boletos regalados, otros estaban comprando su playera del festival, los revendedores estaban como locos tratando de sacar lo invertido: “te lo dejo a precio, ya no vayas a la taquilla”.

Ya entrando a la zona general uno podía llegar y apañar valla (fuera A o B) sin mayor problema. Si estaban en D o E podían cambiarse del lugar que les habían asignado. La poca convocatoria llamaba a la rebeldía: rechiflas, los primeros golpes, las cervezas robadas y demás. Iniciando el fest, tanto Haggard como Pinhead tocaron sin pena ni gloria, cumpliendo con los estándares del Force. Aunque cambiaron de hora a Moonspell.

Ese no fue el único incidente con los horarios, tardaron tanto en armar el sonido que terminaron afectando a los portugueses. Con una presentación opacada por la producción del festival más que por la poca convocatoria o la esencia de la banda. Aún no venían los platos fuertes y ya había problemas. Entonces subió Suicidal Tendencies al escenario.

Si hay un país donde aman a los de provenientes de Los Ángeles ese es México y ayer se demostró. Mike Muir y la pandilla llegaron a desmadrar el escenario, querían a toda la gente saltando y lo consiguieron, además del bonus de un pequeño presentando a mitad de su set. Después de los primeros mosh pit’s venía el turno de Chuck Billy y sus compas de Testament.

Muchos fans estaban de acuerdo en que ya había iniciado -formalmente- el Force Fest y Testament no quería dejar en duda esa afirmación. Se armaron un set con “Native Blood”, “Into the Pit” y “DNR” con lo que el público se vio obligado a pedir otra de Testament, misma que no se pudo dar pues en cuestión de minutos ya se estaban bajando los telones para subir los de Anthrax.

El festival, a pesar de la calidad del sonido, venía incrementando en intensidad y Anthrax no se limitó a dar una presentación que se apoyó de ello y terminó en mención honorífica. Con los comandados por Scott Ian sucedió uno de los momentos más importantes de la noche: un cover de AC/DC, incluido en su nueva producción, “T.N.T.” que hizo, literal, retumbar al Palacio de los Deportes.

Con “I Am the Law” cerraron su participación al mismo tiempo en que se estaba cerrando la venta de chelas pues, mucha gente llegó desde las 16:00 y desde ese misma hora -o antes- comenzaron a beber. El aumento de broncas entre asistentes y gente tirada -literal- fueron motivo para anunciar que ya no se vendería más.

Pero eso dejó de importar se apagaron las luces, Lemmy, Mikkey y Phil llegaron al escenario. Valiendo madre hicieron lo que tenían qué hacer: tocar.  Abriendo con “I Know How to Die” y siguieron con otras como “Metrópolis” o “Rock It”. Salvo los VIP, toda la zona general -puedo estar seguro- no entendió ni madres de lo que cantó Lemmy pues la calidad en el audio hizo inentendible lo que decía.

 Leyendo algunos tweets puedo escribir que lo que Motörhead agradeció estar de nuevo en el DF en una escenario diferente con mucha gente que demostró su cariño. Y cómo no si la misma gente que armaba el slam con las demás bandas, esperó a sacar su celular o cámara fotográfica para captar ese instante, haya salido bueno o malo se olvidaron de ver la presentación y enfocaron el lente.

A nadie le importó la hora, Lemmy y su banda seguían rola tras rola sin parar. Hasta el momento de la verdad, el que habían esperado muchos todo el día y mucho tiempo: “Ace of Spades” hizo que todo el domo de cobre se fuera al carajo. Era el último punch, los últimos empujones, el último grito, el último tenis perdido.

Algunos pensarán que fue acto divino pero tiene que ver con un proceso mental: el cierre de Motörhead tuvo un sonido más nítido y claro por ser dos de las rolas -si no es que las más- conocidas de la banda. Ya que el encore de los ingleses se trató de una extraordinaria versión extendida de Overkill por parte de Mikkey Dee y los suyos.

Al final del día, el Force Fest se convirtió en uno de los mejores festivales del 2013 porque el público así lo hizo. Live Talent hizo un gran esfuerzo y sin duda irá creciendo en las siguientes versiones pues un festival así en la capital siempre se agradece.

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